El Sindicato del Petróleo y Gas Privado del Chubut, conducido por Jorge Ávila, emitió un enérgico comunicado en el que repudia la salida definitiva de YPF de las áreas maduras de la Cuenca del Golfo San Jorge.
Denuncian un proceso de desinversión de cuatro años y una lógica «meramente comercial» por parte de la conducción nacional de la operadora. Ante el retiro de yacimientos históricos como El Trébol y Manantiales Behr, el gremio exige que la compañía ceda equipos de perforación y workover a Petrominera Chubut como parte de una reparación histórica por el impacto social y productivo generado.
La relación entre el Sindicato de Petroleros Privados de Chubut e YPF alcanzó su punto de máxima tensión tras la confirmación de la retirada definitiva de la petrolera estatal de la región. A través de un documento oficial que lleva la firma del secretario adjunto Carlos Gómez, la entidad sindical denunció un «abandono» sistemático de las áreas operativas y una falta de compromiso social con las comunidades ligadas a la actividad.
El gremio apuntó directamente contra la gestión de Horacio Marín, presidente de la compañía, señalando que la empresa actúa bajo una visión financiera que ignora el arraigo histórico de la operadora en la ciudad. «YPF actúa con una lógica meramente comercial, desentendiéndose del impacto social y productivo que deja en la Cuenca del Golfo San Jorge», advirtieron desde el sindicato, tras observar cómo áreas emblemáticas como Escalante, Campamento Central, Cañadón Perdido y Restinga Alí quedan fuera de la órbita de la petrolera de bandera.
La preocupación central radica en la drástica caída de la actividad, que se ha traducido en la baja de equipos de torre y la suspensión de tareas en A.E.S.A. Ante este escenario de retirada, el sindicato planteó una exigencia concreta para sostener la operatividad regional: que YPF entregue dos equipos de perforación y tres de workover a la provincia del Chubut, específicamente a través de la empresa estatal Petrominera. «Esta medida sería un acto de responsabilidad social empresaria y una ‘reparación histórica’ hacia una región que fue clave en el desarrollo de la propia YPF», argumenta el texto.
Sin embargo, el malestar crece ante lo que el gremio califica como un «silencio empresarial» por parte de las autoridades de la compañía. «YPF no da respuestas y repudiamos enérgicamente esta actitud negativa», expresaron, remarcando que la desinversión no es un fenómeno nuevo, sino un proceso que lleva casi cuatro años afectando el entramado laboral de Comodoro Rivadavia.
Con el conflicto abierto y la incertidumbre sobre el futuro de los yacimientos, el gremio que lidera Jorge Ávila ratificó que continuará insistiendo para que la salida de la operadora no sea en términos de «desahucio», sino mediante una compensación que permita a la provincia mantener la actividad con equipos propios. Para el sindicato, la partida de YPF marca el cierre de una etapa histórica que no puede concluir sin que la empresa asuma su responsabilidad por el vacío económico y operativo que deja en la cuenca.
